lunes, noviembre 15, 2010

LA HUIDA (Parte 19)

Cuando llegó a su término el curso escolar, yo ya me manejaba perfectamente en lenguaje de signos gracias a las lecciones y a la práctica constante a la que tuve acceso. De esta forma pasé a comunicarme yo también sin ningún problema con nuestros pequeños alumnos, cosa que para el Centro representó un incentivo de calidad.

Recuerdo que fue por esa época cuando Eulalia un día, mientras nos encontrábamos haciendo la compra en el supermercado y sin darle mayor importancia, comenzó a dirigirse a mí usando las manos, cosa que nunca antes había hecho en público fuera del ámbito de la escuela. En un primer momento yo no recapacité en lo ocurrido y le respondí de la misma forma, como era nuestra costumbre en la intimidad. Pero unos minutos más tarde me percaté de lo que estábamos haciendo porque una pareja, casi de la misma edad que nosotros, se nos quedó mirando fijamente mientras intercambiábamos puntos de vista sobre qué tipo de yogures escoger.

Eulalia también se dio cuenta de cómo nos miraban y me sonrió dulce, traviesa y encantadoramente.

Cuando llegamos a mi apartamento hablamos sobre lo ocurrido. Me dijo que en realidad lo había hecho a propósito porque sabía que me iba a gustar. Que si yo la encontraba irresistible usando las manos para comunicarse, seguramente me haría feliz que otros la vieran conmigo en esa situación. Luego me confesó que había sentido algo especial y muy profundo cuando aquella pareja nos había mirado con tanta admiración y que si no me importaba, a ella le encantaría volver a repetirlo.

Le dije que por mí no había inconveniente pero que quizá sería mejor llevar nuestros juegos a zonas donde no supieran de nosotros, puesto que en el barrio donde se hallaba la escuela y en las cercanías de mi propio apartamento éramos bastante conocidos. Eulalia, en un principio, estuvo de acuerdo con ello, pero después de algunas semanas y varios ensayos en cenas y paseos en las afueras de la ciudad, me sorprendió con un plan meditado al dedillo para que pudiéramos ejercer nuestro "hobbie" sin que la gente sospechara que estábamos jugando.

Continúa...

------------------------------

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena esta parte! Pero no tardes tanto en la proxima. Me gustan tus relatos. Chao. AMIGAZA VENEZUELA.

Devofic dijo...

Gracias! Intentaré publicar más seguido :)

Anónimo dijo...

si, por favor ya no te tardes tanto... me tienes comiendome las uñas!!!! Son pocos los que te dejan comentarios, pero estoy segura que somos muchos los que te leemos: eres buenisimo en esto. Felicidades.

Anónimo dijo...

Me falto lo mas importante: GRACIAS!!!

Anónimo dijo...

¡Me encanta cómo escribes! Leí las 19 partes de jalón porque la historia me tiene muy interesada. ¡Gracias!